(ensayo sobre las formas)
para mi Lucila
ahora solo miro la luna,
podría estar meses, años, vidas enteras,
eras geológicas,
desarrollando una obra general y profunda,
una mirada selenita de la existencia,
solo mirando a la luna,
superar al hombre(que soy) y su miseria,
con la cabeza erguida y los ojos abiertos,
aunque se me calcifique la cervical,
y los ojos se pierdan en tu reino.
Encontré la forma de ser infinito,
ahora solo te voy a mirar a los ojos,
ya no me importa la tragedia humana,
el cementerio de la conciencia,
el acosado segundo que dura la vida esta,
por que solo voy a mirarte a los ojos,
como si pudiéramos
y nos fuésemos,
enroscados por las manos,
hechos todos de partículas,
a vagar por los confines de los universos.
Encontré la forma de ser valiente y esbelto,
ahora solo aprendo de los árboles,
de la paciencia ancestral y solariega de la araucaria,
del expansionismo patagónico y apasionado del ciprés,
de la maternidad de los ombues en las plazas porteñas,
el arte de dar sombra y belleza de los gomeros,
la fortaleza pétrea del quebracho,
la serenidad seca del algarrobo,
la buena voluntad de los álamos,
la esperanza mas alla del humano del ginkgo biloba,
ya solo aprendo de los árboles su presente y su historia.
Ahora mismo se,
que soy grandilocuente el la níveas luna de tus mejillas,
valiente y esbelto en tu talante digno de árbol,
y soy infinito
un gran infinito en tus ojos
